Tiempos de guerra

Magdalena ha cambiado y nadie a su alrededor lo quiere entender


Magdalena ha discutido con su madre que no habla de otra cosa que no sea su boda con Daniel y los malos hábitos que ha adquirido durante su estancia en Melilla. Mientras la joven pasea con Daniel para aclarar la situación, este sigue con los preparativos de la boda y Magdalena no da crédito. Ahora es una persona diferente y no se siente cómoda en una vida llena de apariencias.